El invierno pinta de blanco la esperanza, Jubilo de destellos que llenan tu alma, Felizmente grande, tú la esperas, la nieve te hace risas Las risas te hacen eco donde tocas. Detrás de ti siempre estoy esperando, tenue, andante. Podría decirse que la envidia me toca la puerta, A veces quisiera devorarte lentamente, Apagar la felicidad que tu presencia pinta Me detengo y pienso, por algo te sigo hasta la muerte, Es esa luz que emites, esa luz que me llama, Esa presencia que envidio tanto. Ese jubilo que no teme a nada Quisiera comerme tu inocencia Quisiera corromperte Quisiera desaparecerte Pero me doy cuenta que si no estás tú para darme esa luz La oscuridad no me dejara ver por dónde ir.
Casi se cierra el año, me siento incompleta y completa en ocasiones Mucha gente que compartió conmigo la felicidad se fue lejos Lejos del tumulto de sorpresas y ocasiones vanas que ponderaban el lugar Cerca de la locura insana, loca pero emocionante Había cerrado las puertas a nuevas expectativas, pero parece que hoy se abre de nuevo, tengo miedo, puede que sucedan muchas cosas desde ahora, quizás tome el riesgo, quizás esta vez no pase lo mismo que viene pasando desde que aprendi a confiar
El año nuevo llego a mis manos, tumultos de cenizas blancas caen en mi rostro que refleja una cara cansada de creer en la esperanza, creer en que la vida puede ser buena, de amar sin esperar , de ver crecer a quienes amas a lo lejos desde aquella ventana que me separa de ellos, me separa de los deseos y me hace seguir aquella cadena que creí romper hace tiempo, quienes me vieron caer en el pasado, me vieron morir, me vieron sufrir esperaron con anhelo este momento, a veces solo a veces pareciera que la vida me carga maldiciones duras, enredadas por nieve que cae en avalanchas sobre mis hombros ante cada acto.
La noche más larga se llevo a cabo el día en que la vida decidió jugar sus hilos en el corazón más duro, la noche decidió que fuese larga, larga como era la espera de unas cuantas lagrimas que yacían desde años esperando salir a la llamada, sollozos abrumados, esperanza renuente que no hacen más que pensar que alguien llegará, ese alguien con ese mismo espíritu, con ese mismo toque, con ese mismo jubilo, esperanza de que ese alguien se aparezca, la noche parece detener el tiempo, miles de imágenes pasan por la mente, quiero jugar, quiero volver, pero creo que no tengo a donde llegar, mi refugio data las 10 y la noche sigue igual.
De nuevo voces que se tornan en gritos, yo me encuentro distante, pareciera que muy aparte de mi el eco aumentara a cada segundo, entre ellos una ráfaga de pasos apresurados con golpes fallidos que reparten un par de castigadores quequieren hacer ley de sus razones, escucho el cierre de esa puerta, para mi nuestro refugio… ya está a salvo de aquel mundo.
Ya puso el cajón vendito entre la puerta y detuvo está con coraje, tal como un marinero lo hace contra la mar mientras los gritos siguen, tratan de allanar su refugio, se escucha el golpe de un objeto en la madera tras golpes más duros tratando de derrumbarle, pero él está seguro ahí.
Yo me resguardo de miedo en un rincón pensando en mis pecados, no deseo que me castiguen al igual que él, trato de no respirar o murmurar….pronto la pesadilla pasó, los castigadores se alejan, el refugio se abrió y salieron pasos mansos y un retiro por la puerta principal. Acudo a ella, me encierro tras ese cajón bendito que da su fuerza y nos protege, ruego que no me toquen, pido mínimo poder llegar a mi resguardo, analizo mis heridas, me miro al espejo y revivo los sonidos de hace un instante y las palabras con lujo de detalle, me lleno de ira apretando el puño pensando que quizás sea hora de luchar, pero soy pequeño para protegerte, me lo recuerdan las marcas que llevo en mi cuerpo y aun en las de mi alma… cada que lo intente fue en vano.
Imploro perdón por no haber podido hacer nada en ese momento, lo único que logre fue que cuando tuve la suficiente fuerza para repeler la furia fue que nuestro resguardo jamás fuera usado para llorar.
Quisiera a ver tenido las fuerzas para protegerte antes de que te hubieras marchado a pasos precoces en tu plena juventud.
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DOLOR.
El dolor mas desgarrador inunda mi cuerpo físico, parece estar lastimado, pulsante dolor que recorre mis entrañas y me hace sudar helado, temblando de frio , el cruel compañero que pide a gritos mi retorno, mas no puedo apenas arrastro mi cuerpo para poder verle, sus oídos sordos a mi suplica, su mente perdidaen su placer… olvidando mi moribundo rogar, obligando a llevara a cabo algo sobre naturalrompiendomis limites del dolor, odiando eternamente, siguiendo ese paso, olvidando mi sufrimiento, centrándome en el solo en el.